CARTA DEL DIRECTOR ESPIRITUAL A LA COFRADÍA

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El párroco y director espiritual de la Cofradía que tiene su sede en nuestra parroquia ha escrito esta carta a los hermanos cofrades con motivo de la próxima celebración de la Semana Santa

TIEMPO PARA VIVIR LA FE

El Papa Francisco comienza su carta de Cuaresma para este año escribiendo: “Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, “signo sacramental de nuestra conversión”, que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.   Como todos los años, deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).”

Os invito a leer esta carta que no tiene desperdicio y a vivir como cristianos especialmente el Triduo Pascual y los días en los que la Cofradía procesiona a los Sagrados Titulares por las calles de Torremolinos: Domingo de Ramos y Viernes Santo.  En estos días comprobamos cómo la fe cristiana del pueblo se manifiesta más allá de los cauces muchas veces previstos.  El corazón no entiende de normas.  Sí de emociones y sentimientos.  La religiosidad del pueblo destila fuerza y pasión.  Y por eso es necesario valorarla como lo que es: la potencia de fe que late en un pueblo que se vuelva con la presencia de Jesús a lomos de una borriquita acompañado de María, Reina de la Paz. O de Jesús Nazareno procesionado de cerca junto a su Madre, la Virgen de los Dolores.

Las procesiones en las calles de Torremolinos anuncian la muerte redentora, salvadora de Cristo. Dios ama a todo hombre y mujer del siglo XXI.   Quizá no haya tiniebla más densa que la que se introduce en el alma del cristiano cuando falsos profetas apagan en ellos la luz de la fe, de la esperanza y del amor.

Los estatutos, la historia reflejada en los libros de actas, las imágenes, el patrimonio, las emociones cofrades, los tronos, las insignias o los escudos de la Cofradía no son más que señas de una identidad: la cristiana. Son indicadores de un seguimiento: el de Cristo y éste muerto y resucitado por amor desbordado a la mujer y al hombre. El mundo necesita testigos de ese amor. Necesita de los cristianos.  A los cofrades del tercer milenio corresponde  conservar viva la conciencia de la presencia de Jesucristo. Mantener vivo el recuerdo de las palabras que pronunció.  De su Evangelio. Os invito a vivir los días de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo santamente y a que me ayudéis a ser un buen director espiritual, rezad por mí.