CURSOS DE PREPARACIÓN A LA VIDA FAMILIAR

Jóvenes

Los cursos de preparación a la vida familiar en nuestra parroquia se celebran los días 19, 20 y 21 de mayo.

El horario es:

Viernes 19 a las 21.00 h

Sábado 20 de 16.30 h a 19. 00 h

Domingo 21 de 12.00 h a 15. 00 h

Para inscribirse lunes de 18.00 h a 19.00 h /miércoles de 11.00 h a 12.00 h/ viernes de 18.00 h a 19.00 h /sábado de 11.00 h a 12.00 h

 

Queridos novios:

Sed fuertes permaneciendo firmes en la fe. Estad seguros que sois amados y estáis custodiados por el amor de Dios. Dios es bueno. Para que podáis experimentar esto es bueno que recéis. Personal y comunitariamente.  En pareja.  Hay gente que no tiene pudor a desnudarse físicamente pero sí a encontrarse con el Señor: rezad juntos.  Es importante que el encuentro con Dios, sobre todo en la oración personal y comunitariamente sea a diario. Poned sitio y hora.

No os desaniméis nunca.  ¡Nada ni nadie os puede separar del amor de Dios! Como novios estáis viviendo una época preciosa que os permite descubrir la belleza de ser valiosos para alguien.  Amaos, perdonaos, comprendeos. Admiraos, respetaros, desearos. La ternura se conoce bien las calles del perdón y la pasión. Vivid con intensidad, gradualidad y verdad este camino. Esto de conocerse poco a poco fue buen invento. No renunciéis a perseguir cada día un ideal alto de amor.  Es reflejo del amor de Dios.  Descubrid todos los secretos del universo unidos en el amor.

Como dice el papa Francisco: “El matrimonio es un signo precioso, porque cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del matrimonio, Dios, por decirlo así, se refleja en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su amor.”

Queridos novios, recordad que el amor para ser auténtico debe ser madurado y que se alimenta de lo gratuito, del sacrificio y entrega.  El amor humano es signo del amor eterno de Dios que nos ha creado. Es todo un regalo. Vivid este tiempo del noviazgo  recorriendo el camino del conocimiento y del respeto. Solo con esta condición el lenguaje del amor seguirá siendo significativo también con el paso de los años.  Hasta que seáis ancianos.  Y os veáis rodeados de nietos.

Hablad de todo.  Conversad de todo.  Dialogad sobre todo. No tengáis miedo a miraros a los ojos. Educaos en la libertad de la fidelidad.  Tened solo ojos para vuestro chico o chica. Olvidaos de las propuestas mundanas que os alejan mutuamente. Custodiaros hasta vivir el uno para el otro.  Pero desde el respeto exquisito a la libertad personal. Solo quien ama deja en libertad. Preparaos para el «para siempre» del amor que se concreta en la indisolubilidad del matrimonio. Un regalo que hay que desear, pedir y vivir.  Si no lo creéis así es mejor que nos os caséis por la Iglesia Católica.

Queridos novios, el noviazgo es un tiempo precioso. La fidelidad y respeto mutuo os hará capaces de estar abiertos a la vida, de ser padres: la estabilidad de vuestra unión en el sacramento del matrimonio permitirá a los hijos que Dios quiera daros crecer con confianza en la bondad de la vida. Engendradlos de manera responsable y amorosa.  El futuro de la humanidad, tiene lugar precisamente porque la pareja ofrece al mundo nuevas criaturas. Y recordad que  fidelidad, indisolubilidad y transmisión de la vida son los pilares de toda familia.  Desde ahora, fundad en ellos vuestro camino hacia el matrimonio y testimoniadlo también a vuestros familiares, amigos y conocidos.  También a través de las redes sociales si las utilizáis.  La gente necesita saber que hay una manera preciosa de vivir el noviazgo: creer en el amor abierto a la vida para siempre, en exclusividad y fidelidad. Eso mucha gente lo desea pero no siempre lo alcanza. Sienten fracasados sus proyectos y legítimos deseos.  Por eso sed agradecidos y contad lo que estáis experimentando.

Queridos novios, el verdadero amor promete el infinito. Haced de este tiempo de preparación al matrimonio un itinerario de fe: redescubrid para vuestra vida la centralidad de Jesucristo y de caminar en su comunidad, la Iglesia. Merece la pena.  El camino debe hacerse acompañado.  Rodeado de gente que cree y vive lo mismo que tú.

Amar puede dar miedo, casi pánico.  Eso de querer está bien pero dar el salto al amor supone tal riesgo que lo mismo lo pierdes todo.   Y sin embargo, hay quien cree en el amor para toda la vida. Por algo será. Quizá porque lo ha visto encuadernado en piel humana.  Porque lo desea, porque lo intuye, porque lo ha visto. Probablemente porque conozca del bien que hace la estabilidad emocional. O porque crea en un Dios que en esencia es amor permanente

Queridos novios: el amor para toda la vida existe.  Aunque no hay  garantía en lo que el otro siente o va sentir mañana. Por eso hay que alimentarlo a diario, como el fuego de la chimenea. Hay quien se conforma en una carrera casi agónica con recibir migajas afectivas en diferentes lechos, hogares o corazones. Eso hace daño. Las relaciones sanas desde el principio son garantía de estabilidad y verdad.  Por eso en esta etapa de noviazgo debéis primar conocerse, tratarse y descubrirse.  Esto os ayudará a consolidar los lazos del corazón y a contemplar la realidad con lucidez afectiva y racional.

Queridos novios: amar es una apuesta radical en el juego de la vida.  Se puede ganar y perder.  Y, sin embargo, nada existe más precioso y preciado que la experiencia del amor.  Tener esto claro es fundamental.  Así, pues, como afirmaba San Agustín, ama y haz lo que quieras.  Parece una frase llena de peligros.  Y tal vez lo sea.  Pero es frase que concentra el sentido de la vida, otorgándole una dimensión de incomparable plenitud y verdad.

Rvdo. D. Rafael J. Pérez  Pallarés.  Párroco