¿QUÉ NAVIDAD CELEBRAMOS?

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Dentro de unos días celebraremos la fiesta de Navidad. Una fiesta de origen cristiano que pervive a lo largo de los siglos y en la que la comunidad cristiana celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret. Las luces navideñas y el hilo musical que por doquier suena parece que van a conseguir alegrar un poco más los bolsillos que encadenan años sufriendo los estragos de la crisis. Parece que la austeridad de otros años se aleja del horizonte para regocijo de unos cuantos. Se intuye que habrá un respiro a comerciantes y hoteleros. Se habían resignado a aceptar una Navidad sin lujos. Eso de la Navidad sin lujos quizá sea lo más parecido a lo que debería haber sido siempre. La crisis consiguió lo que las asociaciones de defensa del consumidor llevaban años intentando: que se planifiquen y anticipen las compras navideñas para no caer en el derroche. La crisis hizo que se frenara un gasto desmesurado para celebrar por parte de algunos no se sabe bien qué.

Quien tiene desde hace días en su hogar mantecados y polvorones y la agenda ajustada para los próximos días ¿sabe qué celebra? ¿Navidad, no? Pero qué significa la Navidad. ¿La adquisición de comida, ropa o regalos por encima de nuestras posibilidades? ¿La participación en comidas o cenas de empresa? El asunto de la fiesta de Navidad es interesante analizarlo. Quizá por lo que de absurdo pueda llegar a tener celebrar una fiesta de la que no se participa al menos en lo que a su esencia original se refiere. Quien no es cristiano, ¿qué celebra? ¿Fiestas de invierno? Quien es cristiano, ¿qué celebra? ¿El nacimiento de Cristo? Pero ¿cómo celebra la Navidad? ¿Como otros dictan? Conviene poner las cosas en su sitio. Por aquello de la coherencia y la inteligencia. ¿Qué sentido tiene el gasto si no se celebra nada? ¿Qué sentido tiene el gasto desmedido si lo que se celebra es el nacimiento de un niño pobre, al que los cristianos reconocen hombre y Dios verdadero? ¿Qué ponemos en el carro de la Navidad? ¿Sólo comida, regalos y gasto? ¿No sería más inteligente, coherente y sensato ajustar el desembolso al sentido de la fiesta, si es que celebro alguna? ¿No es más cristiano gastar generosamente en los pobres, gastar austeramente en nosotros e inyectar sentido espiritual a estas fiestas? En fin, preguntas con o sin respuesta. Preguntas que igual ayudan a vivir más sensatamente la dulce Navidad.